El agricultor de las cavernas es un mito, no una realidad

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La visión del medio urbano está muy basada en arquetipos de lo que se supone que es el medio rural, ya os lo contamos en la entrada anterior. Aquellos que se dedican a la agricultura y la ganadería tampoco se libran de los estereotipos: en el mejor de los casos asociados a la tradición y en el peor directamente con cierta idea de retraso.

Sin negar el problema del envejecimiento en el medio rural y la falta de relevo generacional en algunos sectores agropecuarios, tampoco sería justo decir que el campo se ha quedado atrás.

Los agricultores y ganaderos hace siglos que salieron de las cavernas, y hoy en día podemos encontrar en el campo a verdaderos profesionales que utilizan habitualmente las más diversas tecnologías.

Las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura permiten aumentar la producción y optimizar el uso de recursos. La teledetección, mediante imágenes tomadas por satélites, o más recientemente, por drones, genera imágenes que permiten al agricultor observar de un solo vistazo el estado general de sus cultivos y por tanto, tomar las decisiones más acertadas sobre cuándo, cómo o en que sitio exacto regar, fertilizar, cosechar o aplicar productos fitosanitarios. Y hablando de estos productos, se han desarrollado sistemas que permiten detectar la presencia de determinadas plagas y avisar directamente por SMS al agricultor para que haga el tratamiento cuanto antes, algo que por cierto puede hacer utilizando drones. Asombroso, ¿no?, pues aún hay más.

La tecnología GPS es fundamental en la agricultura de precisión y permite incluso guiar un tractor sin conductor. De hecho, ya hay modelos directamente sin cabina, el sueño de cualquier aficionado a los juguetes teledirigidos.

En la ganadería también hay hueco para la tecnología. Las vacas de lecheras por ejemplo, tienen sus propias pulseras de actividad, que dan al ganadero una información muy útil sobre el estado general de cada animal y que, conectadas vía wi-fi con la sala de ordeño, permiten registrar a diario cuanta leche produce su portadora. Un paso más es el robot de ordeño, capaz dedetectar las ubres y aplicar las pezoneras con una exactitud asombrosa. Pero la ganadería extensiva, también puede aprovecharse de la tecnología, de nuevo utilizando drones que pastorean desde el aire y chivando al ganadero dónde están sus animales, qué hacen y cómo está el pasto.

Un punto en común de estas innovaciones tecnológicas es que son capaces de almacenar una gran cantidad de información que se genera día tras día en una explotación agropecuaria. Toda esta información, una vez transferida a un ordenador e interpretada por programas informáticos, ayuda, y mucho a agricultores y ganaderos a tomar las mejores decisiones, ya sean rutinarias o de mayor trascendencia. Es el llamado Big data agrícola.
En fin, queda claro que el futuro ha llegado mundo rural, como también lo han hecho las redes sociales, a las que poco a poco se van sumando sus habitantes, deseosos de mostrar que existen y que su labor de producir alimentos y cuidar del territorio, no sólo es fundamental sino que la disfrutamos todos.

 

Redacción: Caridad Calero.

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