Asunción Ruiz, directora de SEO/BirdLife: “Tenemos que llevar gente al campo y naturaleza a la ciudad”

 

Por Rafa Ruiz / El Asombrario

 

Asunción Ruiz está recién llegada de un fin de semana intenso en Doñana con los principales responsables en Europa y Asia de BirdlLife. Es la directora ejecutiva de la rama de esta ONG conservacionista internacional en España, SEO, dedicada a la defensa de la naturaleza a través de las aves desde hace más de 60 años. Es clara, enérgica, vitalista, y sabe mirar de frente y con los ojos bien abiertos tanto a los problemas como al interlocutor.

Recibe al periodista en su despacho recién reformado para meterle más blanco, más luz, más aire, más optimismo, que falta hace para lidiar día a día en las mil batallas en defensa del planeta que esta ONG tiene abiertas, para seguir dándole alas. Hablamos sobre todo de esos puntos de interacción entre las aves y el campo, entre la defensa de especies y espacios y la agricultura y ganadería, para tender puentes entre tierras y Tierra.

 

¿Cuáles son las principales líneas/campañas de acción en que va a insistir SEO/BirdLife en este curso 2019/2020 que acabamos de iniciar?

Tenemos que insistir en muchísimos frentes, pero sobre todo tenemos que seguir con ese lema que ya lanzamos cuando cumplimos 60 años, que tenemos que seguir haciendo todo aquello que nos permita naturalizar la sociedad; es la única manera de darle alas a los ciudadanos. La naturaleza es la única manera de que tengamos futuro.

 

Asun Ruiz

¿Cuál es tu apreciación sobre la España vacía o vaciada?, ¿cómo podéis influir desde el sector ecologista en la dinamización del mundo rural?

Por decirlo de manera sencilla, SEO viene manteniendo desde hace mucho tiempo que tenemos que volver a llevar gente al campo y naturaleza a la ciudad. Ese es nuestro empeño. Hace casi dos décadas SEO ya empezó con una campaña que sigue más viva que nunca: Sintamos Naturaleza. Y para poderle poner un poco de freno al empobrecimiento del campo, no sólo porque se queda sin gente sino porque realmente el campo cada vez tiene menos vida, menos pájaros también, nos convertimos en agricultores. Para demostrar que es posible compatibilizar un cultivo sostenible y saludable para la gente y a la vez rentable para el agricultor. Comenzamos con la iniciativa del cultivo de arroz ecológico en el delta del Ebro, y pusimos en marcha la comercialización y transformación de trigo duro en las estepas de Belchite, haciendo pasta en todas sus formas. Hemos ido más allá estamos colaborando en la comercialización de legumbres cultivadas dentro de la Red Natura 2000 con la Fundación Global Nature y ahora tenemos un proyecto de lo más ambicioso: demostrar que el olivar se puede revivir con biodiversidad; es un proyecto LIFE para mejorar nuestro producto estrella en España. Se trata de devolverle biodiversidad al olivar, y hacerlo a la vez más productivo y competitivo; se llama Olivares Vivos .

 

Hacen falta una agricultura y ganadería distintas, ¿no?  

Sin ninguna duda. Nos jugamos nuestro futuro en la manera en la que producimos alimentos; me gusta decir que podemos salvar el planeta con el tenedor en la mano, y ahí vamos a poner todos nuestros esfuerzos. Queremos extender nuestra experiencia también con el viñedo. Y sobre todo influir en una de las políticas europeas más decisivas en la conservación de la biodiversidad en Europa: la PAC, la Política Agrícola Común. Ahora tenemos una gran oportunidad de cambiarla, con el cambio de la Comisión y ese gran Acuerdo Verde que se está anunciando y que realmente no lo vamos a alcanzar si no conseguimos que esa PAC sea más verde, más justa con los agricultores y más sana con los consumidores. Con lo cual, tenemos que concentrar todos nuestros esfuerzos en que realmente esta vez la PAC no resulte perversa en relación con la conservación del medioambiente y socialmente injusta. Ahora mismo se está negociando el nuevo periodo de financiación, de 2021 a 2027; su aplicación no verá la luz al menos hasta 2022. Además, con el Brexit todo se está complicando. Pero no olvidemos que ahora mismo el dinero que supone la PAC es el 40% de toda la financiación europea, que estamos hablando de unos 50.000 millones de euros al año, y puede ser la ayuda crucial para mantener vivo el campo y, sobre todo, para ponerle freno a la España vacía.

 

¿Ves posibilidades de cambio real, ves receptividad a vuestras demandas?

Estamos haciendo el gran lobby en Europa trabajando por la transformación de la PAC, Por Otra PAC. Los grandes cambios necesitan alianzas y SEO la ha cimentado desde el primer momento. Ahí estamos dándolo todo, trabajando como una piña con WWF en esa plataforma Por Otra Pac http://www.porotrapac.org/, que abarca desde jóvenes ganaderos a consumidores.

Porque lo que no podemos es subvencionar algo que va en contra del bien común. Mire, si usted contamina, no cobra. Cuando la situación en Europa es que estamos tirando el 50% de los alimentos que producimos, no puede girar todo en torno a la producción. A un sector no se le puede apoyar sí o sí; solo si realmente está generando bienes públicos, y en el caso de la agricultura los pájaros nos están avisando de que no se puede seguir alimentando la destrucción de nuestros recursos naturales.

Por otra parte, me gustaría decir que en este momento España se lo juega todo. España es el país que se puede convertir en el desierto de Europa. Si hay un país en Europa que debe estar interesado en que se rediseñe la PAC, ese es España. Y sobre todo el sur, que ya está sufriendo los problemas de producción, que se ha visto reducida en los últimos años en un 10-15%. Es que los efectos del cambio climático están aquí, y la única forma de minimizarlos es apostar por la defensa de la biodiversidad, recuperar la vida que se ha perdido, que se ha vaciado.

 

¿Crees que realmente estamos viviendo un punto de inflexión hacia un nuevo pacto con la naturaleza?

A lo largo de los años hemos visto que con proteger algunos espacios y algunas especies no es suficiente, porque la biodiversidad está completamente contra las cuerdas, y lo que hay que hacer son políticas de transición sectorial, de transición ecológica en todos los sectores, incluidos los consumidores. Es verdad que esa transición ecológica ya está en cocina en el sector energético, pero no será una realidad hasta que todos los sectores no se apliquen el cuento.

Lo que no es bueno es frivolizar sobre las conclusiones de los informes científicos, porque si se destaca que el impacto del uso del suelo en cuanto a cómo producimos alimentos supone un 24% en las emisiones de efecto invernadero y se recomienda reducir el consumo de carne, eso no se puede simplificar ni frivolizar ni convertir en campaña diciendo que no hay que comer carne. No. Se trata de hacer un consumo adecuado, consumir menos carne y carne de ganadería extensiva. Yo suelo decir que la sostenibilidad no es tan difícil, que es aplicar un poco de sentido común a las cosas. No frivolicemos. Tenemos que hacer un consumo responsable. La conclusión no es eliminar la ganadería, porque la ganadería extensiva es protagonista de muchos paisajes y pieza clave en el mantenimiento de muchos ecosistemas, insectos y aves incluidos.

 

Por tu relación con los actores rurales, ¿cuáles dirías que son los principales puntos de fricción y los principales puntos de acuerdo?

Yo creo que al final estamos defendiendo exactamente lo mismo. Cuando hablas con un agricultor o un ganadero de tú a tú, realmente el entendimiento es máximo; el problema, como tantas otras veces, son los intermediarios. La posición ecologista y la posición de un agricultor genuino son exactamente la misma; el problema es cuando entran los mercados a funcionar. Por eso te digo que tenemos que hacer fuerza no sólo en cómo se producen los alimentos sino en cómo se elige el consumo. Así que deberíamos estar a partir de ahora mucho más pendientes no solo de si mi dieta engorda o no, sino también de si mi dieta es además saludable y está ayudando a una producción sostenible y responsable de los alimentos.

Tenemos que hacer esa doble función de pedagogía en el agricultor y en el consumidor. Y eliminar ese intermediario que solo busca lucrarse, sin más, sin mirar a los lados. Con la gente que de verdad trabaja en el campo, no hay diferencias. Lo hemos visto últimamente con los olivareros de Jaén; la inmensa mayoría opinan que la biodiversidad mejora sus cultivos. Lo que sucede muchas veces es que hay intereses por enfrentar a las partes que caminando juntas, aliándose, podrían cambiar el modelo. Para la gente del medio rural no somos enemigos; para los intermediarios, sí.

 

Dame dos ejemplos de aves que se vean directamente afectadas por las prácticas agrarias, y que representen escenarios distintos. Una a la que le vaya bien en los últimos años. Otra que resulte especialmente dañada, amenazada.

Lamentablemente no te puedo poner ningún ejemplo de ave a la que le esté yendo bien en el medio agrario; en nuestro seguimiento de poblaciones vemos sin ninguna duda que las aves agrarias están en un retroceso importantísimo en toda Europa. Estamos hablando de una caída de las poblaciones del 55% en los últimos 30 años; en España hemos perdido cerca del 30% de todas nuestras aves agrarias. La situación es muy preocupante, porque si el medio que nos da de comer no le va bien a las aves, pues imagínate a  nosotros…

 

Pues dame dos ejemplos que simbolicen bien esa decadencia.

Clarísimamente el sisón; en los últimos 10 años nos hemos quedado con el 50% de los ejemplares. Y la tórtola, sin ninguna duda, otra víctima de cómo estamos produciendo y cómo estamos tratando al campo. Aunque el origen de ese declive no haya sido la caza, sino las prácticas agrícolas, una especie que está en declive no se puede cazar. Desde SEO pedimos sentido común.

 

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