Blockchain, garantía de trazabilidad en la cadena agroalimentaria

El blockchain ha transformado, o mejor, ha hecho evolucionar la forma de hacer las cosas en sectores como el financiero. Gracias a esta tecnología, ahora las transacciones son más seguras, fiables y rápidas. ¿Qué pasaría si esto lo aplicásemos al sector agroalimentario?

La cadena agroalimentaria es un ecosistema complejo,  del que depende nuestra alimentación. Los agricultores producen los alimentos, en el campo, lejos de los lineales del supermercado. Los consumidores, por su parte van a estos establecimientos a cargar sus carritos de la compra, eligiendo entre todos los productos que tienen a su disposición.

Se trata de una cadena de suministro con multitud de agentes y eslabones, todos ellos trabajando por la seguridad alimentaria. Una cadena bien engrasada, sin fallos. Pero… ¿qué ocurre cuando hay una alerta sanitaria debida a algún producto alimenticio? ¿Cuánto tiempo se tarda en rastrear y retirar del mercado un producto afectado?

Algunas de las últimas alertas sanitarias ocurridas en el ámbito de la alimentación nos han demostrado que días, incluso semanas.

Esto es solo un ejemplo de los muchos que existen, y en este artículo veremos cómo la tecnología blockchain puede aportar un valor diferencial a un sector como el agroalimentario.

De forma resumida, gracias a esta tecnología, pronto podremos afirmar que la trazabilidad de una botella de aceite de oliva virgen extra  podrá asegurarse  al 100%, conociendo incluso de que olivos procede, en qué parcela estaban situados y muchos más datos; dando más transparencia a una cadena agroalimentaria calificada por muchos como de ciertamente opaca.

Sin embargo, para llegar a esa trazabilidad, hay que aclarar algunos conceptos.

¿Qué es el blockchain?

El blockchain se define como una “base de datos distribuida entre diferentes participantes, protegida criptográficamente y organizada en bloques de transacciones relacionados entre sí matemáticamente, es decir, una base de datos descentralizada que no puede ser alterada”.

Una definición algo compleja que vamos a intentar aclarar para todos los lectores que hayan escuchado, o no, algo de esta tecnología.

Lo primero, es una base de datos. Es decir, es una tecnología que registra datos de forma masiva para crear un registro con todos ellos.

Y si algo caracteriza a la cadena agroalimentaria es por la cantidad de datos que produce, desde el cultivo (fecha y lugar de siembra, fitosanitarios aplicados, planes de abonado, etc.) hasta el consumidor (fecha de compra, días en frigorífico, etc.), pasando por la industria (cómo se ha procesado, números de intermediarios, etc.) y la logística (duración y condiciones de transporte). Por tanto, el blockchain permite registrar todos esos datos, para dotar de transparencia al conjunto de la cadena.

Es una tecnología distribuida entre diferentes participantes. Toda la información aportada por los diferentes agentes de la cadena agroalimentaria es compartida y por tanto es accesible por todos los agentes involucrados en ella.

No solo el consumidor sale beneficiado al tener una trazabilidad de lo que compra, el agricultor puede saber, por ejemplo, el precio de su producto en el supermercado, dándole más fuerza en las negociaciones contractuales.

Está protegida de forma criptográfica. La información contenida en esa base de datos de la cadena agroalimentaria, se protege para que agentes externos no puedan influir en ella y/o alterarla. El blockchain agroalimentario minimiza las posibilidades de fraude o prácticas fraudulentas, protegiendo a todos los actores que intervienen en ella.

Por último, el blockchain está organizado en bloques de transacciones relacionados. Si la encriptación protege la información de agentes externos, los bloques de transacciones relacionados protege la información de posibles modificaciones de agentes internos de la cadena.

La información contenida en los bloques pasa a ser incorruptible, y que una modificación introducida por algún agente de la cadena agroalimentaria, sería compartida y visible para todos los demás agentes. Con esto, el blockchain permite reducir las “posiciones de poder” dentro de la cadena.

En resumen, el blockchain permite tener una cadena agroalimentaria donde la trazabilidad al consumidor y  la transparencia de los procesos entre los eslabones de la misma están garantizadas.

Claves para el que blockchain agroalimentario tenga éxito

Como hemos visto, el blockchain puede beneficiar al sector agroalimentario en términos de trazabilidad y transparencia, pero para llegar a esa situación, es necesario afrontar una serie de retos que van desde la componente sectorial hasta la medio ambiental.

Al estar hablando de una tecnología integradora de información, es necesario que llegue y pueda ser utilizada por todos los participantes de la cadena agroalimentaria, ya sean productores grandes o pequeños, supermercados, certificadoras, etc.

Una de las claves del éxito cuando se trabaja con información, es hacer partícipe a todos los agentes que sean posibles. Así todos jugarán con las mismas reglas del juego, dando mayor seguridad y trazabilidad al conjunto del sector.

Esta clave de éxito choca, o más bien se vuelve más compleja, cuando pensamos en tener que aplicar esta tecnología a cadenas muy complejas, como lo es la agroalimentaria.

Hay que pensar que nos encontramos en un sector donde conviven muchos agentes que interactúan entre sí, muchas veces relacionándose entre varios eslabones, transforman los productos y los venden a múltiples clientes. Conseguir que toda la cadena (o más bien red) agroalimentaria se integre de forma armonizada en la tecnología blockchain es un gran reto a abordar.

Por otro lado, el factor fundamental sobre el que se construye la tecnología blockchain es ‘EL DATO’. Los datos introducidos en el sistema no solo deben ser en cantidad suficiente, deben tener calidad. La calidad del dato que entra en la tecnología blockchain es fundamental para dar coherencia a toda la cadena de bloques.

Por tanto, si queremos calidad en la información introducida, es necesaria una inversión previa en infraestructura de sensores y monitorización. Esta inversión puede no estar al alcance de todos los actores de la cadena (por ejemplo el sector productor), haciendo que el sistema no sea 100% fiable.

Por último, no podemos dejar de lado la componente medioambiental, y si el blockchain es una tecnología con beneficios claros, también tiene un reto importante que solucionar: el consumo de energía.

Al ser un sistema descentralizado, que incorpora información de todos los participantes y la relaciona entre sí, necesita de una gran cantidad de energía para funcionar. Este hace que el impacto medioambiental del conjunto sea grande, en contraposición a las exigencias del consumidor, que busca empresas, sobre todo en el ámbito alimentario, medioambientalmente responsables.

¿Qué más aporta el blockchain al sector agroalimentario?

Además de la trazabilidad y transparencia de la cadena agroalimentaria (algo que muchas veces se ha puesto en entredicho), tiene numerosas ventajas en el ámbito de la seguridad y calidad alimentaria y de las relaciones entre agentes.

Por ejemplo, con el blockchain la seguridad alimentaria alcanza otro nivel, pudiendo detectar problemas sanitarios a lo largo de toda la cadena e identificar en cuestión de minutos/segundos (IBM asegura que en 2,2 segundos) los lotes afectados, para poder retirarlos de los lineales y no ser un peligro para la salud.

En el sector productor también tiene sus aplicaciones, como GrainChain, una plataforma que utiliza el blockchain para conectar a agricultores y compradores de todo el mundo, dando seguridad a la transacción y creando un libro digital donde se registran todos los datos del acuerdo al que han llegado las dos partes. Lo importante de este contrato digital es que todos los datos, incluidos el precio del acuerdo, quedan registrados de forma segura e inalterable.

También sirve para asegurar el bienestar animal como lo quiere demostrar la Universidad de Córdoba con el proyecto ShareBeef. Este proyecto tiene un doble propósito: aumentar la eficiencia en la producción del ganado vacuno gracias a una red de sensores y monitorización de datos en tiempo real, y a la vez se asegura la incorruptibilidad de esa red de datos gracias a tecnología blockchain, permitiendo mostrar al consumidor que se ha asegurado el bienestar animal durante toda la cadena de suministro de la carne.

Permite dar transparencia en productos como el aceite de oliva, como lo está haciendo OliveTrace, que implementa la tecnología Blockchain a la cadena de valor del aceite de oliva, dando al consumidor información detallada y verificada por todos los agentes que intervienen en el proceso de elaboración del aceite de oliva.

En este ámbito de trazabilidad cabe destacar la alianza IBM y Coren, la cual a través de la plataforma Food Trust, se asegura la trazabilidad de los Pollos camperos de Carrefour, por la cual el consumidor que compra el pollo campero del súper, a través de un código QR, puede conocer desde que ha comido el pollo durante su crianza, hasta que día y hora ha llegado al lineal del supermercado.

O la APP “Ibérico” de ASICI, que asegura la trazabilidad y calidad de las piezas de jamón y paleta etiquetadas bajo la denominación ibérico. El consumidor puede tener la certeza de que lo que se está llevando a la boca ha salido de las dehesas.

La tecnología blockchain también puede poner freno al fraude y falsificación en el sector del vino y licores. En este campo, Everledger utiliza la tecnología blockchain para garantizar la calidad y eliminar las falsificaciones registrando todo el proceso de elaboración del vino y licor, poniendo al alcance del consumidor todo el proceso de elaboración.

Por último, comentar que gracias a toda esa transparencia, sectores como el cafetero puede demostrar su responsabilidad con el sector productor.

En este aspecto, la empresa holandesa Moyee Coffee utiliza el blockchain para mostrar a sus clientes que porcentaje de lo que pagan por su café se queda en los agricultores de Etiopia (registran todas las transacciones comerciales y contratos), de dónde proceden los granos de café (registra todos los procesos y pasos a los que se somete los granos de café hasta que llega al consumidor).

Ciertamente, ante la coyuntura actual de los mercados y del sector agroalimentario en general, donde las cadenas de suministro están totalmente globalizadas y se producen ingentes cantidades de datos para que pudieran ser procesados de forma aislada por la mente humana, la tecnología blockchain nos ofrece una herramienta viable para tratar de asegurar la trazabilidad y garantizar la transparencia de lo que aquellos alimentos que forman parte de nuestra dieta.

Autor: La Huerta Digital

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