El campo se seca y nosotros con él

Joaquín Tribaldos Twins Farms

Hace unos días escuchaba en la radio que en el año hidrográfico en curso, que comienza en el mes de octubre, ha llovido un tercio menos de lo normal. Un dato que me llamó la atención ya que los meses finales de 2021 fueron bastante lluviosos (en nuestra zona 171mm en los últimos tres meses del año), por lo que en el mes de enero y lo que llevamos de febrero es donde hemos bajado la cantidad de precipitaciones de forma muy considerable y sobre todo muy preocupante.

Seguido de ese comentario, también indicaron que el mes de enero ha sido el más seco de lo que llevamos de siglo XXI… una malísima noticia para los agricultores en general y más en particular para los cerealistas. Las provincias de la zona sur, junto a algunas zonas de Castilla y León, Valencia y Cataluña, son las más afectadas por la sequía, sobre todo en los cereales, las leguminosas y los hortofrutícolas (estas normalmente de regadío). Además, si la sequía continúa también sufrirán los cultivos leñosos como el almendro, el olivar y el viñedo.

Si echamos la vista hacia atrás unos años, en nuestro caso y especialmente en nuestra zona (aunque podría ser extrapolable a muchos territorios de la península), en el mes de enero de este año sólo hemos tenido 11 mm de lluvia (datos de La Alberca de Záncara – Cuenca), que si lo comparamos con los 51 mm del año pasado y los 80 mm de la media de los últimos 6 años vemos una alarmante bajada de precipitaciones.

Este hecho unido al gran incremento de costes que llevamos en este último año por insumos como son los abonos y combustibles, pinta un escenario desolador para los agricultores, y más en concreto para los cerealistas de secano.

A continuación os damos más detalle de las precipitaciones al comienzo de cada periodo anual en los últimos 7 años para que nos centremos en la situación que hoy en día vivimos:

  • Año 2022: 11 mm en enero y 17 mm hasta finales de febrero.
  • Año 2021: 51 mm en enero y 90 mm hasta finales de febrero.
  • Año 2020: 47 mm en enero y 50 mm hasta finales de febrero.
  • Año 2019: 24 mm en enero y 25 mm hasta finales de febrero.
  • Año 2018: 57 mm en enero y 104 mm hasta finales de febrero.
  • Año 2017: 22 mm en enero y 47 mm hasta finales de febrero.
  • Año 2016: 39 mm en enero y 106 mm hasta finales de febrero.

Si indagamos un poco en la situación de algunas zonas y comunidades de España, vemos que:

  • Algunas zonas del norte de España también se están viendo afectadas como por ejemplo en Cataluña la sequía está provocando ya la pérdida de alrededor de un 30% de las cosechas de trigo, maíz y cebada. Esta cifra puede aumentar en torno a un 10% cada semana que sigasin llover.
  • La situación en la Comunidad Valenciana no es tan alarmante, aunque ya está teniendo consecuencias negativas en los cereales de secano y que el almendro, ahora en fase de floración, también puede sufrir mermas de cosecha.
  • En Murcia, empiezan a encenderse las alarmas en algunas zonas indicando que los cultivos que más sufren un año de sequía son la viña, el olivar, el almendro y los cereales, junto con lo que puedan suponer las restricciones en cuanto a dotación de agua en el regadío.
  • Otras comunidades como son Madrid y Castilla y León no se están viendo tan afectadas de momento, aunque tienen planes de acción por si la situación empeora.
  • En Castilla-La Mancha, hace unos meses se está trabajando en la mejora de los regadíos aunque para los cultivos de secano aún no se han tomado medidas que los puedan ayudar.

El regadío también se ve afectado, con embalses bajo mínimos como los de la cuenca del Guadiana (al 30,5% de su capacidad) y los del Guadalquivir (al 28,5%), y en ambos ya hay restricciones al uso industrial del agua. Si vemos la gráfica de la imagen siguiente, claramente nos damos cuenta que estamos en una cantidad de agua embalsada muy por debajo de la media de los últimos 10 años y eso que esa media tampoco es una cantidad como para estar tranquilos.

Sin duda alguna, situaciones que nos llevarán a restricciones serias en las ciudades si las deseadas precipitaciones continúan sin llegar.

Para finalizar y poniéndonos las botas de agricultores que somos, en nuestra situación la preocupación es máxima. Es cierto que aún los cultivos se mantienen en buen estado vegetativo, pero ya comenzamos a ver que en las zonas donde la tierra es de peor calidad, el cereal comienza a dar señales de sequía con un color más amarillento de lo que es normal en esta época del año.

Se han hecho todos los trabajos que la planta requiere e incluso se ha realizado abonado de cobertera con precios totalmente fuera de lo normal, así que solo nos queda esperar las ansiadas lluvias que puedan ayudar a salvar una campaña cerealista que se presenta a día de hoy realmente preocupante. Por otro lado, los cultivos de regadío como es el ajo morado (motor de nuestra economía), los agricultores ya comienzan a regar con el coste adicional que eso supone a final de campaña ya que lo normal es comenzar con los riegos a partir del mes de abril​ y el gasto de agua en cuanto a la reducida dotación que tenemos permitida por hectárea​.

Dice el refrán que «Dios aprieta pero no ahoga», por lo que en definitiva, la situación es muy preocupante y el agricultor poco puede hacer si no es rezar a San Isidro… tengamos fe.

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