Semilla certificada: el primer paso para una buena cosecha

La semilla certificada, como no puede ser de otra manera, es el primer paso para poder tener una buena cosecha.

La semilla certificada o también conocida como semilla comercial procede de la semilla madre y se obtiene en un proceso de producción y multiplicación con el objetivo de obtener variedades mejoradas de semillas certificadas de muchos cultivos como por ejemplo cereales, girasoles, etc.

En el proceso de multiplicación se lleva una trazabilidad y un control de pureza varietal que da calidad a la semilla resultante. La calidad de la semilla es muy importante para tener una producción de calidad ya que esta tiene que responder bien desde el momento en el que es depositada en la tierra, aunque sea con condiciones muy adversas.

La dosis de siembra suele ser menor ya que la semilla certificada garantiza en un gran porcentaje la germinación y el óptimo estado sanitario de todas las semillas. La semilla certificada tiene multitud de ventajas de las que hablaremos a continuación y tal vez una gran desventaja o punto a considerar, que es su alto coste. Sin duda alguna, la semilla certificada es el futuro de una agricultura más competitiva.

Ventajas de las semillas certificadas

A continuación, hablaremos de las ventajas más destacadas de las semillas certificadas:

  • Incremento de la productividad en general.
  • Se les aplica un tratamiento químico que elimina, en gran medida, las plagas y enfermedades más comunes.
  • Se realiza un mejor control de las malas hierbas.
  • La semilla es muy homogénea.
  • A largo plazo, los costes en la agricultura son menores (a pesar del coste elevado de la semilla certificada) ya que las producciones son mejores.
  • Menor dosis usada en las tareas de siembra.
  • Alto porcentaje de germinación incluso en condiciones adversas.
  • La semilla certificada tiene una sanidad óptima.
  • Se dispone de una trazabilidad de la semilla desde su origen hasta su comercialización.
  • Ayudan a la sostenibilidad de los programas de I+D para la mejora de las variedades.
  • Ahorro en el tiempo invertido en la preparación de la semilla
  • La semilla certificada es el fruto de la investigación en la mejora genética y de la tecnología.

En la siguiente tabla, os mostramos una comparativa de parámetros entre la semilla certificada y la semilla que puede utilizar el agricultor fruto de la producción del año anterior. Los cálculos están hechos para una hectárea de trigo, suponiendo una merma por acondicionamiento del 20% y un precio del grano de 180 €/tonelada.

La normativa para estas semillas

La reglamentación de la Unión Europea y la española reconoce a los agricultores el derecho de producir sus propias semillas, por lo que muchos optan por esta opción ya que los altos costes de la semilla certificada puede ser un problema para su contabilidad.

Según la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE), sólo el 22% de la semilla de cereal que se siembra en España es certificada.

En el caso de las variedades protegidas, el agricultor está obligado a la utilización de la semilla certificada. Los agricultores que reemplazan semilla de variedades protegidas están legalmente obligados a facilitar información y remunerar al obtentor, directamente o a través del acondicionador que selecciona el grano.

Cuando se trata de pequeños productores (se entiende por “pequeños productores” aquellos que explotan una superficie inferior a la necesaria para producir 92 toneladas de cereales por cosecha) no hay obligación de remunerar al obtentor. El acondicionador debe estar registrado oficialmente y contar con un sistema de registro de cada partida de grano.

Pero como en casi todos los ámbitos de la vida, en el tema de la semilla certificada también hay mucho engaño ya que hay mercados (mercado negro) en los que se ofrece la semilla certificada siendo esto un fraude.

Se pueden encontrar semillas que van tratadas químicamente pero que no han sido certificadas y por tanto la germinación no es tan elevada como puede ser de una semilla certificada auténtica.

Para que una variedad se pueda comercializar, debe estar inscrita obligatoriamente en el Catálogo Nacional de Variedades Comerciales o bien en el Catálogo Comunitario. Para ello deben realizarse previamente ensayos de identificación (DUS) y de valor agronómico (VCU) en la mayoría de las especies. Ademas, es importante que la semilla sea proporcionada por un acondicionador certificado oficialmente.

Autor: Joaquín Tribaldos, Twins farm

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