Sostenibilidad, mega tendencia del sector agroalimentario para las próximas décadas

Una vez terminada la COP25, si algo una cosa nos ha quedado claro, es qué, hoy más que nunca, es necesario reducir nuestra huella ambiental a todos los niveles. De nada sirve que los agricultores se esfuercen en ’Producir Medio Ambiente’, cuando aún se sigue desperdiciando un tercio de todos los alimentos que se producen a nivel mundial según datos de la FAO. Un cambio climático y sus efectos, qué sin embargo, por otra parte, ha permitido a nuestros amigos nórdicos aumentar su superficie de viñedo.

Centrémonos ahora en nuestro sector, el agroalimentario. Cada vez, está más presente en los agricultores, empresas y entidades públicas la necesidad de apostar por la sostenibilidad como factor clave de la cadena agroalimentaria. Por eso, conceptos como agricultura sostenible, que aparecen semanalmente en los titulares y medios del sector, en títulos de jornadas y eventos… o términos cómo “agricultura sostenible” que ha incrementado el nivel de interés en Google de forma notable durante los últimos meses cómo puede verse en la imagen adjunta.

¿Se trata de una moda pasajera?
¿O es algo que viene para quedarse durante los próximos años?

Está claro es que esta tendencia la promueve un consumidor cada vez más concienciado, uno que busca en los lineales de supermercados y mercados tradicionales productos más sostenibles. Y nuestro sector, el agroalimentario, muchas veces tachado de hermético, sin embargo, en esta ocasión, ha sabido escuchar y adaptarse a las nuevas demandas de la sociedad.
Las empresas del sector, invierten cada vez más en programas, iniciativas o proyectos ligados a la sostenibilidad. Así, tenemos empresas que están desarrollando iniciativas para promover la biodiversidad en los sistemas agrarios con márgenes multifuncionales, lanzamientos de productos fitosanitarios basados en moléculas activas provenientes de elementos de carácter natural, catálogos enteros de productos fertilizantes autorizados en agricultura ecológica, o sistemas que degradan los productos químicos para proteger el medio ambiente.
Incluso la maquinaría agrícola se adapta a esta nueva tendencia, apostando por la tecnología para evitar la deriva en la aplicación de fitosanitarios en cultivos frutales, o aplicando inteligencia artificial para detectar las deficiencias nutricionales en los cultivo y aplicar el fertilizante de forma localizada a nivel de la planta.
Además, no solo las empresas que dan servicio al agricultor están desarrollando productos, servicios y tecnologías que ayudan a hacer la producción más sostenible. El propio agricultor se ha convertido en la actualidad en un abanderado de estas tendencias glocales,… sobre todo, porque sabe qué, si no cuida su medio, el rural, su negocio, vida y experiencias muy probablemente terminasen por verse abocadas a un final poco esperanzador.

Los agricultores, a día de hoy, están cada vez más concienciados de que no todo vale para producir una gran cosecha que genere gran cantidad de alimentos y sea más fácil poder alimentar a una población creciente; saben que el precio de producir de forma insostenible será la degradación progresiva del medio donde desarrollan su actividad. Un medio y un ámbito que aman, que desean… y qué, a buen seguro, buscan proteger para asegurar no solo su futuro, sino el de las próximas generaciones.
Son cada vez más los agricultores que cambian la forma de gestionar, olvidándose del tan manido ‘se ha hecho así toda la vida’, abriéndose a nuevas formas de manejar los cultivos, abrazando técnicas como la agricultura de conservación, mínimo laboreo,… y muchas otras prácticas culturales alineadas con una agricultura más sostenible. En el sureste peninsular, por ejemplo, el combatir plagas con la ayuda de otros insectos (denominado Gestión Integrada de Plagas) es práctica habitual en casi la totalidad de la producción de hortícolas de invernadero.

Otros agricultores, en cambio, optan por la tecnología para realizar una protección de cultivos de precisión y más eficiente, sin utilizar ni una gota más de producto fitosanitario que el estrictamente necesario y solo aplicado cuando realmente es necesario; en el momento óptimo. Qué decir de aquella imagen de antaño, en la que el agricultor realizaba las labores de fertilización literalmente a “ojo”, en base a su experiencia… cuando ahora es posible realizar una fertilización de precisión apoyándose en datos analíticos proporcionados por sensores, satélites y el denominado Big Data.
Es más, cada vez hay más iniciativas que promueven la economía circular en las explotaciones agrícolas, dando una segunda vida a multitud de subproductos de la producción agrícola, o bien, realizando una correcta gestión de los residuos generados en el día a día de la actividad agraria.
En resumen queridos lectores, la sociedad, y los consumidores, demandan productos más sostenibles y el sector agroalimentario, sin duda, está dando los pasos para proporcionar alimentos aún más sostenibles. Porque todos, como individuos que vivimos en una sociedad común, somos plenamente conscientes de que solo tenemos una único planeta Tierra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *